El Lector del Primer Tercio del Siglo

Lunes, 18 Agosto   

El lector del primer tercio del siglo XXI, por desgracia, no alcanza (o no necesita) a hacer este tipo de reflexiones tan propias de la fusión entre el pensamiento y la palabra en cualquiera de sus formas. Si Mandelstan o Benet (permítase la boutade) hubiesen tenido la posibilidad de jugar con Google, al juego de las asociaciones, hubieran tenido la posibilidad de tejer, para el concepto y palabra venganza, por ejemplo, una multired con un millón seiscientas treinta mil entradas en castellano.

Naturalmente si el lector tuviera la paciencia y el empeño de hacer una rigurosa selección, se quedaría con unas pocas docenas, suficientes como par analizar el concepto desde perspectivas morales, históricas, literarias, filosóficas e incluso de aforismo de salón. Si además el lector fuera capaz de aportar su propia capacidad e ingenio, es posible que encontrara nuevas soluciones, soluciones laterales, para la solución estética o moral que pretende, porque cuenta, al menos, con la información suficiente para ello.

La lectura en la red puede, por tanto, indicarnos las vías por las que puede discurrir nuestro pensamiento y a través de las cuales podríamos articular un pensamiento más globalizador. Cierto que, en esta sustitución del genio por el ingenio, desaparece la belleza de las palabras de Mandelstan y Benet.